Madrid, techos e iPhone

Publicado por fromerocuevas

Publicado el 18 de octubre de 2026

Compártelo:

Una escapada fotográfica, un iPhone 17 Pro y una sorpresa en forma de archivos ProRAW.

Había viajado a Madrid con un propósito bastante concreto: fotografiar techos.

No era una visita turística en la que la fotografía surgiera de manera improvisada. Llevaba las Fuji, los objetivos y la intención de dedicar tiempo a algunos de esos interiores que obligan a levantar la cabeza y detenerse a contemplar lo que sucede por encima de nosotros.

Pero también llevaba conmigo el iPhone 17 Pro. Y tenía ganas de ponerlo a prueba.

Me interesaba especialmente su cámara gran angular de 48 megapíxeles. Quería comprobar cómo respondía en un escenario que no siempre resulta sencillo: interiores monumentales, techos ricamente decorados, zonas de sombra y grandes diferencias de luminosidad entre las ventanas, las bóvedas y los espacios inferiores.

Para ello, decidí trabajar con el formato Apple ProRAW. No quería limitarme a obtener una fotografía terminada directamente desde el teléfono, sino disponer de un archivo con margen suficiente para trabajar después en la edición.

Y lo cierto es que el resultado me ha sorprendido.

Un archivo que da mucho juego

Lo que más me ha llamado la atención ha sido el comportamiento de los archivos ProRAW al trabajar con escenas de un rango dinámico elevado.

En estos interiores conviven zonas muy iluminadas con otras bastante oscuras. Las decoraciones doradas, las pinturas de las bóvedas, las vidrieras y los rincones en sombra plantean un reto interesante a la hora de equilibrar la imagen.

Al editar los archivos he encontrado bastante margen para ajustar luces y sombras y construir una imagen equilibrada, conservando buena parte de la información que me interesa de la escena.

No significa que el móvil resuelva cualquier situación ni que desaparezcan las limitaciones de un sensor pequeño. Pero sí que me ha sorprendido lo que puedo conseguir a partir de una sola toma.

El formato ProRAW me está dando más juego del que esperaba. Y eso cambia la manera de afrontar determinadas fotografías: puedo concentrarme en encontrar el encuadre y confiar en que después tendré margen para trabajar la imagen.

Una fotografía, una toma

Hay otro detalle que merece la pena explicar.

Todas las fotografías que acompañan a esta entrada parten de capturas únicas. Incluso los vertoramas están construidos a partir de una sola toma por panel.

Es una diferencia importante respecto a mi flujo de trabajo habitual con las Fuji, con las que recurro a varias fotografías para construir determinados vertoramas y después dedico tiempo a ensamblarlos y corregirlos.

En este caso, el proceso es mucho más directo. Realizo las capturas, monto los paneles cuando necesito un formato panorámico o vertical más amplio y paso a la edición.

El resultado es un flujo de trabajo ágil, que me permite obtener fotografías con las que estoy satisfecho sin dedicar tanto tiempo al montaje y al procesado.

Por supuesto, rapidez no significa necesariamente mayor calidad. Una fotografía realizada con varias tomas puede ofrecer ventajas en resolución, detalle y control de la exposición. Pero hay ocasiones en las que una sola captura proporciona un resultado más que satisfactorio.

Y estas fotografías me han servido para comprobarlo.

Madrid, una mirada diferente

Durante las visitas, el iPhone fue ganando protagonismo. Empecé a hacer fotografías con él y terminé dedicándole bastante tiempo, quizá más del que había previsto inicialmente.

No porque hubiera dejado de interesarme fotografiar con las Fuji, sino porque el móvil me ofrecía otra manera de resolver las escenas. Podía encontrar un encuadre, realizar la captura y disponer de una imagen con la que trabajar en pocos minutos.

Este viaje me ha permitido explorar las posibilidades de una herramienta que siempre llevo conmigo y que, al menos en estas condiciones, me ha ofrecido resultados que merece la pena compartir.

No es una comparativa entre el iPhone y las Fuji. Para eso tendría que terminar de procesar las fotografías realizadas con las cámaras y valorar los resultados con calma.

Por ahora, me quedo con la sorpresa de los archivos ProRAW, con la libertad de trabajar a partir de capturas únicas y con estas imágenes de algunos de los techos que me han llevado hasta Madrid.

A veces, un viaje fotográfico también sirve para descubrir nuevas posibilidades en herramientas que creíamos conocer.

Entradas relacionadas

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *