Mirando hacia arriba: la grandiosidad de los techos de Granada

Publicado por fromerocuevas

Publicado el 11 de abril de 2026

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El pasado 16 de febrero de 2026 fuimos a Granada con una idea muy concreta: dejar de mirar de frente. No buscábamos fachadas, ni calles, ni encuadres clásicos. Queríamos mirar hacia arriba. Personalmente, quería detenerme en los techos, en las cúpulas, en los motivos religiosos que normalmente pasan desapercibidos cuando recorremos estos espacios.

Porque ahí arriba ocurre algo distinto. La arquitectura se vuelve más abstracta, más geométrica. Las líneas dejan de guiar el paso y empiezan a dirigir la mirada. Y la luz, filtrada y fragmentada, construye escenas completamente diferentes a las que percibimos a la altura de los ojos.

Una fotografía incómoda (y por eso interesante)

Esta serie tiene algo en común: está hecha a pulso. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Trabajar sin trípode en interiores con este nivel de contraste obliga a tomar decisiones rápidas y asumir cierto riesgo técnico. Para resolverlo, recurrí al bracketing de exposición, buscando capturar todo el rango dinámico de la escena.

Para lograr estas imágenes de gran amplitud y detalle, utilicé mi Fuji X-T4, principalmente con el Laowa 9mm f2.8, un objetivo rectilíneo que mantiene la coherencia geométrica, y el ojo de pez 7artisans 7.5mm f2.8 para las perspectivas más interpretativas.

I. El Epicentro: La Catedral de Granada

La serie comienza en la Catedral, donde el desafío técnico fue máximo debido a la escala monumental de sus techos.

Primera fotografía: Catedral de Granada. Vertorama de 6 tomas horizontales. Cada sección se realizó mediante bracketing de 3 exposiciones para captar el detalle del retablo y la cúpula. Fuji X-T4 + Laowa 9mm f2.8.

Segunda fotografía: La arquitectura del sonido. Vista de los órganos y el techo catedralicio capturada con ojo de pez para acentuar la curvatura y la magnitud del espacio. Fuji X-T4 + 7artisans 7.5mm f2.8.

II. El Sagrario: Dos formas de ver un mismo espacio

En el Sagrario, el ejercicio fue puramente compositivo: cómo cambia nuestra percepción según la orientación del encuadre y el objetivo utilizado.

Primera fotografía: Perspectiva vertical extrema del retablo del Sacramental El Sagrario realizada con el 7artisans 7.5mm ojo de pez para envolver al espectador en la cúpula.

Segunda fotografía: Toma de la cúpula con el Laowa 9mm, buscando la simetría y el equilibrio de las formas clásicas.

III. La Exuberancia del Barroco: Angustias y San Juan de Dios

Aquí la mirada se pierde en el detalle ornamental. El bracketing fue esencial para que el dorado de los retablos no perdiera su textura frente a la luz de las cúpulas.

Primera fotografía: Basílica de las Angustias. Detalle de la cúpula central. Fuji X-T4 + Laowa 9mm f2.8.

Segunda fotografía: Basílica San Juan de Dios. La complejidad del barroco granadino en su máxima expresión. Fuji X-T4 + Laowa 9mm f2.8.

IV. El Silencio y la Geometría: La Cartuja y Justo y Pastor

En estos espacios, la serie vira hacia lo estructural. Los patrones se vuelven protagonistas.

Primera fotografía: Monasterio de la Cartuja. Un laberinto de motivos geométricos capturados con el 7artisans 7.5mm para potenciar el ritmo visual.

Segunda fotografía: Iglesia de los Santos Justo y Pastor. Limpieza de líneas y luz cenital. Fuji X-T4 + Laowa 9mm f2.8.

V. Cúpulas que Cuentan Historias: San Antón y Santo Domingo

Cerramos el recorrido con dos iglesias que resumen la intención de esta serie: encontrar la belleza allí donde normalmente no miramos.

Primera fotografía: Iglesia San Antón. La sobriedad y la luz se encuentran en este encuadre cenital. Fuji X-T4 + Laowa 9mm f2.8.

Segunda fotografía: Iglesia Santo Domingo. El cierre de la serie, destacando la lámpara central y la cúpula radiante. Fuji X-T4 + Laowa 9mm f2.8.

Más allá de la arquitectura

Estas imágenes no buscan documentar los espacios. Buscan otra cosa. Hablan de repetición, de ritmo, de cómo el ojo se pierde en patrones que parecen infinitos. Hablan también de contraste: entre lo frío y lo cálido, entre la luz y la sombra, entre lo estructural y lo ornamental.

Y, sobre todo, hablan de una forma distinta de mirar. Estamos acostumbrados a recorrer los lugares con prisa, a nivel de suelo. Pero basta con detenerse un momento y levantar la cabeza para descubrir que, muchas veces, lo más interesante no está delante… sino encima de nosotros.

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